Antes que el bebé llegue, hay que acostumbrar a nuestro perro poco a poco, para que no sufra los cambios de forma repentina, a unos horarios que podamos compatibilizar cuando el niño esté en casa.
Si durante el paseo aprovechamos para dedicarle tiempo para él con juegos, caricias, cepillados, etc y lo seguimos haciendo cuando el bebé esté con nosotros evitaremos posibles celos por falta de atención. También deberemos reforzar la orden de “Quieto” y que no pegue tirones durante los paseos para que podamos disfrutar de él mientras paseamos a nuestro bebé.
Es bueno que le dejemos entrar en la habitación antes de que llegue para que se vaya haciendo a los olores pero no dejar que se suba a la cuna. Una vez haya llegado el bebé es recomendable que le dejemos acercarse a él con calma para que lo olfatee y premiarle con mimos para que lo asocie a un refuerzo positivo, lo mejor es hacerlo gradualmente para no forzar la situación. Lo mismo ocurre con las visitas cuando vengan a casa, deben dedicarle un par de minutos por lo menos a nuestro perro para evitar que se origen celos.
¿Y la salud del bebé? Gracias a él nuestro bebé tendrá menos riesgo de asma y de alergias, y menos probabilidad de tener sobrepeso .

